Gianfranco Ferré y la inversión del canon vitruviano

Gianfranco Ferré and the Reversal of the Vitruvian Canon

Inauguramos este espacio adentrándonos en el territorio donde la disciplina arquitectónica deja de ser una mera referencia formal para convertirse en el principio rector de la alta costura.

En la colección de Alta Costura Primavera/Verano de 1993 para la maison Christian Dior, Gianfranco Ferré presentó el célebre modelo bautizado como Palladio o Columna Jónica. Aquella creación no respondía a un capricho ornamental: Ferré, graduado en Arquitectura por el Politécnico de Milán en 1969, trasladó a los talleres parisinos un rigor constructivo fundamentado en el cálculo de tensiones, volúmenes y fuerzas gravitatorias. Para él, la seda y la gasa no eran telas inertes, sino elementos tectónicos con capacidad de carga, sostén y articulación sobre el espacio tridimensional de la anatomía femenina.

 

Gianfranco Ferré for Christian Dior, Palladio, Spring/Summer 1992 Haute Couture. © Les Arts Décoratifs / Nicholas Alan Cope.

 

La trascendencia teórica de este vestido radica en un diálogo explícito con la tratadística clásica. En el siglo I a. C., Marco Vitruvio Polión sentó en su De architectura la premisa de que los templos debían erigirse a imagen y semejanza de las proporciones del cuerpo humano. Al definir los órdenes, Vitruvio atribuyó al jónico la gracia, proporción y madurez de la figura femenina, explicando que las volutas del capitel nacieron de los peinados recogidos en tirabuzones a los lados del rostro, mientras que las estrías del fuste emulaban los pliegues verticales de las túnicas matronales. Frente a la robustez dórica o la esbeltez virginal corintia, el orden jónico era ya, en su origen, una transposición arquitectónica de la mujer.

Lo fascinante en la obra de Ferré es que invierte de forma rotunda el vector vitruviano. Si la Antigüedad partió de la anatomía viva para concebir la columna pétrea, el diseñador italiano parte de la columna para volver a ordenar el cuerpo vestido. En el modelo Palladio, las mangas cortas se pliegan sobre sí mismas recreando con nitidez las volutas jónicas, enmarcadas por una pasamanería que evoca las ovas del entablamento clásico. Esta estructura superior descarga visualmente su peso sobre la clavícula y los hombros, convirtiendo el torso en el elemento portante del edificio textil. Hacia abajo, el fuste cobra vida en un plisado vertical de gasa que reproduce con exactitud las estrías de la piedra; una rigidez que al andar se desvanece en puro movimiento dinámico antes de asentarse, en el dobladillo, mediante una cenefa bordada que hace las veces de basa y sella la proporción áurea.

Ferré no disfraza a la mujer de monumento ni recurre al pastiche historicista. Actúa como un humanista que domina la euritmia y la simetría: no somete el cuerpo a la prenda, sino que lo eleva a través de una rigurosa arquitectura de seda.

 

Escrito por María Cristina Santini
Editora web: África Fontana Hevilla
Editora visual: Sofia Sereir Santini